Pasión. Fanatismo. Alegría. Bronca. Decepción. Tristeza. Euforia. Son algunos de los estados de ánimo que se repetirán como sucede cada cuatro años, cuando la redonda comience a rodar mañana, a las 13, en el Estadio Al Bayt, en la ciudad de Doha, inaugurando la XXII edición de la Copa Mundial de Fútbol masculino de Qatar 2022, organizada por la FIFA. El magno acontecimiento deportivo se realiza en medio de cuestionamientos sobre la falta de respeto de los derechos humanos, la explotación de los trabajadores, en su mayoría extranjeros, y sobre un supuesto apoyo financiero de Qatar al terrorismo islamista.

La esperanza también se renueva en los argentinos que desde 1986, en México, no han cosechado ningún título en este certamen. Sin embargo, en esta ocasión, hay una sensación de mayor confianza alimentada por la excelente campaña de nuestra escuadra nacional que llega a esta instancia con un invicto de 36 partidos, contando el amistoso que ganó el miércoles ante el modesto Emiratos Árabes por 5 a 0. El equipo dirigido por Lionel Scaloni no pierde desde las semifinales de la Copa América 2019, cuando cayó ante Brasil por 2 a 0.

La continuidad, la tenacidad, la planificación, han rendido sus frutos en el equipo nacional, todo lo opuesto a la discontinuidad, la improvisación, el exitismo, que nos han llevado a continuas frustraciones. Tras una racha negativa de 28 años, la Argentina ganó en 2021 la Copa América y el triunfo marcó la reivindicación de Lionel Messi, uno de los mejores jugadores del mundo, continuamente elogiado y criticado, según el resultado que se obtuviera. El jugador que estuvo a punto de renunciar de la selección, agobiado por los reproches, se sacó de encima el mote de “pecho frío” y se convirtió en su motor. Y aunque hay quienes insisten aún en ponerlo como una sombra de Diego Maradona, Messi parece haber encontrado finalmente su lugar en el corazón de sus connacionales. Y si bien contarlo en el plantel es una gran ventaja, también es cierto que su sola presencia, no nos garantiza la obtención del campeonato. Sería un error caer en nuestro habitual triunfalismo. Siempre es bueno recordar que no hay que vender la piel antes de matar al oso.

En las copas mundiales, la selección nacional de fútbol se ha convertido en prenda de unión de los argentinos. En tiempos en que se ha profundizado la grieta que nos divide constantemente y que pone en duda si podemos unirnos tras un objetivo común, el seleccionado pone en evidencia que la unidad es posible si realmente la queremos.

Durante casi un mes de Mundial, desaparecen diferencias políticas y de otras índoles para entregarse al fervor futbolístico, sintiendo que todos somos más argentinos alentando la celeste y blanca. Más allá de si logramos el campeonato, que es solo un hecho deportivo, no una cuestión de vida o muerte en la que se juega nuestra condición de país, sería positivo entonces si intentáramos unirnos tras otros objetivos más importantes que tienen que ver con nuestro destino, si nos comprometiéramos en la realización de acciones comunitarias que ayudaran a mejorar la calidad de vida de los que menos tienen, de los excluidos, en respetar las reglas de convivencia cívica, las normas viales. Sería positivo si descubriéramos que nos somos enemigos por pensar diferente del otro. Si obligáramos a la clase dirigente a trabajar no para que consolide sus espacios de poder, sino para dar soluciones a las necesidades de la sociedad, posiblemente otra sería nuestra realidad. Divididos no llegaremos a buen puerto. No en vano se dice desde hace siglos que la unión hace la fuerza. Va siendo hora de que lo aprendamos.

La atracción del mundial

El Mundial de Fútbol 2022 llama tanto la atención que nos hace olvidar de la real situación que vive el país. Nuestra vapuleada economía se encuentra al rojo vivo con una política llena de incertidumbres. Aun así, con todos estos inconvenientes, algunos argentinos gozan de una buena salud dolarizada -incluso congresistas con conciencia antisolidaria aprovechan su sueldo del Estado y estatus para viajar a Qatar-; otros se enganchan en el jolgorio futbolero para ser su campaña de proselitismo del 23. Mientras tanto ya se intenta cantar “Vamos Argentina”, pero la inflación nos golpea y los duendes ticketeadores sonríen felices de ambición. El celeste y blanco flamea por todos lados. Redoblantes, pitos, matracas y cornetas aún están en silencio porque el hambre se rebeló al escuchar la sinfonía de los intestinos. Muchos de nosotros nos conformaríamos con ver a Argentina Campeón en este 2022 aunque sigamos comiendo arvejas rellenas.

Pedro Castaño

pedrin_ppc_concep@hotmail.com

jubilados transferidos

Permítame referirme a dos noticias publicadas el 09/11: 1°) “El juicio del jubilado Toledo -condenando al Gobierno de Tucumán- no sienta jurisprudencia”, declara el fiscal de Estado de la Provincia, a sabiendas de que por sus funciones está en la grilla para ser nombrado en un futuro no muy lejano vocal de la Corte Suprema. Lo que ya ocurrió con cuatro de los actuales cinco. Asumiendo funciones y responsabilidades de magistrado declaró que no sienta jurisprudencia el fallo de la Cámara en lo Contencioso Administrativo –Sala III- al declarar inconstitucional la ley que establece el régimen de inembargabilidad de los fondos públicos. Obviamente, el jubilado Toledo había solicitado el embargo ejecutorio para hacer efectivo en tiempo y forma el 82% móvil no pagado. También el fiscal confiesa, sin sonrojarse, sobre la existencia de 1.165 juicios previsionales contra la Provincia, casos en que los jubilados accionantes para cobrar, por una disposición del gobierno condenado, tienen que inscribirse en un registro y esperar el presupuesto del año siguiente para soñar juntarse con su dinero ganado en buena ley. Lamentablemente, de 36.000 jubilados y pensionados transferidos se fueron muriendo en la espera y tal vez, quedamos con vida unos 2.000, o menos. Increíble, pero ocurrió aquí, en Tucumán. 2°) “El Gobierno garantiza una suba de bolsillo de $ 95.000 a los estatales” y, como viene ocurriendo desde siempre, el Gobierno de Tucumán, cual norma de conducta, sigue olvidándose de que por Ley y decenas de condenas judiciales, tiene que pagar el sueldo a los jubilados y pensionados transferidos a la Nación con el 82% y móvil automático del total de los haberes del personal en actividad, quiero decir, automáticamente tiene que liquidar y pagarnos ese aumento.

Ángel Ricardo Salguero

salgueroricardoangel@gmail.com